“Descomer” hoy y “sinmigo” ayer

enero 18 /2017
Dr. Carlos María Romero Sosa

Apenas se dijo la palabra estallaron los memes como la de esta foto.

Hubo una vez en la política argentina un pobre hombre, aunque sin duda de auténticas convicciones llamado Herminio Iglesias. Cierto día dijo aquello de “conmigo o sinmigo” y las burlas no se hicieron esperar.

El tosco y derechoso personaje dejó de representar un peligro para la escasamente afianzada cultura democrática del país a poco salido de la dictadura del Proceso.

Qué podía pedirse, según el razonamiento de muchos, de ese caudillo duro de la ciudad de Avellaneda, el antiguo feudo de Barceló y “Ruggierito” donde la forma de hacer política, fuera en los años treinta de ideología conservadora o de sentimiento peronista después de los cuarenta, se caracterizaba por mantener rasgos patoteriles y populacheros; o de vacío populismo como se dice ahora.

Lo grotesco del personaje aparecía nítido en el neologismo con resonancias de vocablo arcaico pronunciado por el vociferante candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires en 1983. Pero Herminio Iglesias no fue elegido por el pueblo bonaerense que dio su voto al médico radical Alejandro Armendáriz y su estrella declinó pronto, más allá de alcanzar una diputación en 1989 y una concejalía en Avellaneda diez años después. El tosco y derechoso personaje dejó de representar un peligro para la escasamente afianzada cultura democrática del país a poco salido de la dictadura del Proceso.

Pasaron las décadas y en 2015 llegó un gobierno de buenas maneras y anuncios de cambio a tambor batiente. Sin embargo hoy, dando un nuevo argumento a la teoría del “corsi e ricorsi” de la historia propuesta en su hora por Giambattista Vico, otro hombre público, Secretario de Empleo del Ministerio de Trabajo, Miguel Angel Ponte para más datos, acaba de mencionar un término desusado, coloquial y hasta escatológico: “descomer”, para el caso con la finalidad de justificar y promover una flexibilización laboral macrista, tanto más cruel en estos tiempos donde se erige como un fantasma el fin del trabajo vaticinado por el Premio Nobel Joseph Stiglitz.

Herminio Iglesias quedó en los anales del peronismo con sus "famosas" frases.

Me pregunto si será tomado tan en chiste y recibirá parecido escarnio por parte de los medios, la dirigencia y gran parte de la ciudadanía el actual funcionario y exitoso empresario del grupo Techint, como en su momento los sufriera Herminio, quien pese a todos sus desaguisados y más que reprochables exabruptos de corte fascistoide, firmó en septiembre de 1979, junto a Deolindo Bittel, el documento del Partido Justicialista saludando a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, cuando tantos bien hablados callaban. O peor todavía justificaban, mientras lucían orgullosos y serviles en los cristales de sus automóviles, calcomanías con la miserable expresión de que los argentinos éramos derechos y humanos.

- Carlos María Romero Sosa
camaroso2002@yahoo.com.ar