Panorama nacional

El "fantasma de la bolsa" recorre la Argentina

agosto 29 /2007
Daniel Cadabón

Kirchner Trio

Buenos Aires, (Especial para Salta Libre) Que estamos en presencia de una crisis económica de características altamente explosivas, no lo desconoce nadie. La crisis es internacional, aunque los especialistas en el país la consideren ajena a nuestras pampas. Esta mística del “dios argentino”, tan vigente en los análisis económicos nativos, servirá para tranquilizar a la gilada; pero, de ninguna manera, para soportar el vendaval. Con un fuerte incremento de tarifas, tasas e impuestos a futuro, el kirchnerismo se debate en medio de guatemala y guatepeor.

"El Gobierno K, en su loca carrera electoral, no tiene una política para evitar la inflación, toda su política estuvo basada en el sistema de crédito".

Desde que estalló la “crisis inmobiliaria” en Estados Unidos, las principales potencias mundiales, por intermedio de sus bancos centrales realizaron un desesperado operativo conjunto de rescate, liberando multimillonarios recursos al sistema financiero, para evitar quiebras en cadena.

Este operativo de salvataje capitalista dilapidó cerca de 800 mil millones de dólares en menos de una semana (sí, entendió bien, 800 mil millones de dólares en una semana) incluyendo un “cavallesco corralito” a la francesa, que el BNP Paribas, el principal banco de Francia y el segundo en importancia en Europa, dispuso en tres de sus fondos de inversión, por temor a que los integrantes de estos fondos salgan al rescate de su dinero y que la banca se desplome.

El estado de incertidumbre mundial, provocado por este infarto masivo de las finanzas, si algo demuestra, es que, en primer lugar, la famosa “racionalidad capitalista” no es más que puro despilfarro, que terminaremos pagando los trabajadores y las masas del mundo con sangre, sudor y lagrimas.

Y la sangría sigue

El lunes 27 de agosto, la Reserva Federal inyectó otros 9.500 millones de dólares, en reservas temporarias, al sistema bancario mediante acuerdos de recompra de los devaluados bonos inmobiliarios.
Esto, se come de la siguiente manera. La Reserva federal (el banco central estadounidense) salió a comprar créditos inmobiliarios por un cortisimo plazo, menos de diez días, esperando que la crisis
que recorre estos títulos, y las bolsas del mundo, se supere.

Esta medida audaz, cargada de fe y esperanza, no hace más que demostrar que la crisis lejos de tranquilizarse se profundiza. Lo que se busca desde el gobierno estadounidense, es lograr que los bancos posterguen la declaración de perdidas en forma temporal; evitando, de esta manera, en medio de la catástrofe financiera que recorre las principales plazas del mundo, una cadena de quiebras en el propio
EE.UU.

Pero, los títulos comprados por la Reserva Federal (Fed) son una especie de salvavidas de plomo; porque la inyección de fondos, ocasionalmente, permitirá que los bancos endeudados posterguen la declaración de sus perdidas hasta los primeros días del mes próximo, sin que exista una garantía real de que esta inyección de fondos se vuelva incobrable. Es decir, cavallismo puro, la bancarrota pasa de las manos de los bancos al Estado yanqui, el cual ya invirtió, para levantar al muerto y mal que le pese a sus contribuyentes, una cifra que supera los 120.500 millones
de dólares desde el 9 de agosto pasado.

Despilfarro y bancarrota

En esta realidad de despilfarro y bancarrota, si nuestros analistas telúricos fueran honestos deberían informar, que el dibujo de los 40 mil millones de reservas que los kirchneristas esgrimen como garantía “anticiclica” se reducen a un poroto. Como sea, la economía, de acá en más ya no será lo mismo.

Los créditos que el kirchnerismo toma en el ámbito internacional superan la tasa venezolana (11,6%). Kirchner, que consideraba hasta hace poco, casi una humillación pagar una tasa de interés del 9%, está obligado a pagar tasas de hasta un 12% y de esta manera, liquidar los recursos con los que tanta publicidad hace.

Para colmo, fruto de su “exitosa política” en la renegociación de la deuda, el kirchnerismo, tiene la urgente necesidad de recurrir a prestamos por 3.000 millones de dólares que vencen antes de fin de año y 6.000 para el año entrante. El problema, es que las gansadas que el kirchnerismo consumó en el Indec, han hecho que el riesgo país esté hoy por encima del que en 2001 comenzó con la debacle delarruista (más de 500 puntos) y entonces la tasa de interés no hace más que crecer.

Proceso de colapso

El Gobierno K, en su loca carrera electoral, no tiene una política para evitar la inflación, todo lo contrario, al igual que sus mandantes del norte, toda su política estuvo basada en el sistema de crédito, “que ha inflado el consumo y la inversión especulativa, y que se encuentra en proceso de colapso” (Altamira).

La misma situación que se ha dado en EE.UU. se reproduce en una variante menor en nuestro país. En EE.UU. la tasa de interés se fue reduciendo desde el 2001 para no caer en una recesión. Eso hizo que los bancos se lanzaran a ofrecer préstamos a tasas muy bajas (1 por ciento anual) para financiar la compra de muebles e inmuebles. La posibilidad de comprar a tasas tan bajas, como es obvio, lanzó a millares de
compradores al mercado con lo que se avivaron los precios hasta niveles siderales.

La bancarrota internacional señala ahora un limite a “los esfuerzos por sostener el tipo de cambio en los 3,20 pesos que el Presidente le indica a Martín Redrado y la política de tasa de interés real negativa para cebar el consumo”. Sin crédito barato, que sirva para convencer a la clase media de las bondades que el capitalismo ofrece para la obtención de un celular de última generación. Con un fuerte incremento de tarifas, tasas e impuestos a futuro, el kirchnerismo se debate en medio de guatemala y guatepeor.

Meter mano en la caja

La entrega del ministerio de economía a la UIA ya tuvo dos grandes logros para la patronal industrialista. En primer lugar; el gobierno ha rebajado en un 50% el costo indemnizatorio. Bajo el argumento de que los índices de desocupación no superan un digito, el kirchnerismo, ha cumplido con un viejo reclamo patronal, terminar con la doble
indemnización.. Esta situación, en medio de la anunciada escalada de crecimiento, resultaría paradojal sino se tratara del kirchnerismo. Porque ¿quién baja los montos indemnizatorios si no existe una disposición al despido de trabajadores?

Si la situación proyectada, encuentra en el futuro una creciente actividad
industrial y por ende una mayor ocupación de mano de obra; bajar los montos indemnizatorios no tendría mayor importancia. Sólo, en medio de una situación que preanuncia un proceso de reducción de personal, la patronal estaría preocupada por la baja del costo del despido.

La UIA no se engaña sobre los efectos de la crisis presente y quiere garantizarse las ganancias a toda costa, por algo Miguel Peirano intervino economía. Tampoco se anda con chiquitas en eso de andar respetando leyes.

El último decreto de necesidad y urgencia del ejecutivo, con respecto a la
modificación del presupuesto nacional, es un magnífico aprendizaje sobre cómo actúa el derecho burgués en medio de situaciones que ponen en riesgo sus ganancias. Dice: la presente situación "hace imposible seguir los trámites ordinarios previstos por la Constitución Nacional para la sanción de las leyes". Con lo cual el gobierno nacional dispone el manoteo de 14.219 millones de pesos que se destinarán a cubrir mayores gastos corrientes y de capital y a reforzar las
obligaciones financieras a cargo del Tesoro.

Julio De Vido, que perdió transitoriamente el contenido de las valijas
bolivarianas, se llevó más de $ 6.000 millones pesos, decreto mediante, para Energía, Transporte y Obras Públicas. “Además de fijarle una partida adicional de $ 2.735 millones destinada a cubrir los subsidios del programa "Energía Total", parte de las deudas acumuladas por la CAMMESA para enfrentar la crisis energética y la cancelación de obras de Atucha (La Nación).

Pero esto, no es todo para el planificador De Vido. Gran parte de este monto va en destinado subsidios a diferentes grupos empresariales, entre los que se encuentra 1796 millones destinados al Belgrano Cargas, propiedad de un intimo del poder; el gremialista Hugo Moyano.

La deuda crece y los reclamos también

De todas formas, el principal problema con el que se encuentra el kirchnerismo es que lejos de tener una clase obrera domesticada por la burocracia sindical, se encuentra con una voluntad de lucha impresionante entre los sectores laborales. El reclamo salarial, en medio de una espiral inflacionaria, recorre el conjunto del país.

La evolución en la organización del movimiento obrero, hará que la andanada de despidos que la patronal prepara a partir de la rebaja de la doble indemnización, sea resistida en forma contundente.
Los trabajadores del estado ya han puesto en un clima sublevación al conjunto de las provincias. A los gobernadores, en realidad, se les va la mano a la hora de organizar los fraudes electorales que les permiten (después de Rovira) ganar elecciones por el 80% de los votos. Esto es pan para hoy y hambre para mañana. En su codicia por mostrarse hegemónicos, están destruyendo los resortes que permiten el recambio
burgués en caso de crisis, ya que, sin oposiciones burguesa de relevancia, se les abre a las lucha de los trabajadores provinciales, una perspectiva independiente de extraordinaria importancia.

Lo interesante, por otro lado, es que en gran parte las luchas salariales en las provincias no responden a las conducciones sindicales tradicionales burocráticas (por ejemplo, docentes en La Plata, en Jujuy, en EE.RR.) y esto, a primera vista, no le quita masividad a los conflictos. Lo mismo viene sucediendo con los conflictos de textiles, de obreros del caucho, de marítimos y petroleros.

De conjunto los trabajadores están haciendo una triple experiencia. Con el gobierno, que licua los salarios a partir de la inflación: con la patronal, que intenta acelerar sus ganancias mediante el trabajo en negro y el recorte de derechos indemnizatorios; con la burocracia que mira para otro lado, mientras en los lugares de trabajo la caldera entra en ebullición.

Visto los hechos que sacuden a nuestro país y al mundo; octubre para el kirchnerismo no es una meta de corto alcance.