Una escena repetida

Las vanidades mediáticas de Urtubey

mayo 19 /2017
Daniel Tort

Tantas veces en artículos anteriores, hemos puesto el acento en la casi total desatención que el gobernador Juan Manuel Urtubey tiene sobre los asuntos de gobierno de Salta.

Nunca sabremos cuanto le costará al erario provincial la participación de Urtubey en el programa de Marcelo Tinelli.

El nombramiento del contador público Carlos Roberto Teófilo Parodi en el cargo de jefe de gabinete de ministros a partir del 2015, ha puesto al ex titular de economía como el hombre fuerte de la Provincia.

El desafortunado hábito del gobernador de haberse avocado de lleno a su proyecto de presidenciable para el 2019, muestra objetivamente que en la casi totalidad de las decisiones diarias de orden burocrático –que no es un tema menor- el titular del poder ejecutivo no participa o está ausente.

En una situación económica que por lo menos resulta preocupante, con índices de pobreza alarmantes, con un nivel de desocupación entre los más altos del país, y con más anuncios grandilocuentes que obras reales –caso plan Belgrano por ejemplo- la conducta observada –o inconducta según se mire- del joven mandatario, deja bastante que desear.

La ostentación de costosísimos viajes al exterior, el uso indiscriminado del avión oficial de la Provincia bajo cualquier pretexto, y el abuso cholulo de las redes sociales para ostentar su situación de opulencia, contrasta con la triste realidad de Salta.

No es que el señor gobernador, su señora y su familia no tengan derecho a vacacionar, conocer lugares exóticos o regalarse privilegios si está en sus posibilidades económicas. Lo irritante es que lo exhiba de esa manera, como se dice corrientemente, contando dinero delante de los pobres.

Más fuera de lugar se percibe esa costumbre cuando bajo la apariencia de gestión oficial, dicta charlas sobre cualquier verdura en España, aprovechando sus contactos para la gira turística. Los políticos no solamente deberían ser honestos, sino también parecerlo.

Por su parte la primera dama de la Provincia también debería hacer lo suyo. Una decorosa función en tal sentido sería, por ejemplo, el dedicarse a alguna causa social noble, a cumplir con funciones protocolares con su esposo como acompañante para recepciones oficiales, o tener alguna participación activa en instituciones de gobierno.

Serían mucho más imaginativas y provechosas esas actividades, que dedicarse a concurrir a los insufribles almuerzos televisivos o a publicar en internet que su perrita adoptada de la calle se ha muerto atropellada y que sufre por ello, en medio de las noticias de muertes infantiles por desnutrición en el norte provincial, para las que no ha vertido una letra.

Y para que la sensación de abandono e impunidad de la falta de responsabilidad sea perfecta, se anuncia desde hace días que el 29 de mayo próximo el primer mandatario y su esposa, en improvisado papel de actor de reparto, hará de monigote en el mediocre y repetitivo programa televisivo “Bailando por un sueño” .

Escogido selectamente por la producción artística de esa verdadera máquina de facturar llamada Marcelo Tinelli, nunca sabremos cuánto le costará al erario provincial esa rasante participación.

La elección del medio para promocionarse pinta de cuerpo entero al gobernador en su rol de macrista aun no confeso, porque ese espacio político no cuenta con proyectos ni planes de gobierno, sino que se sostiene exclusivamente en estrategias de marketing mediático.

Con disfraz de dependiente de un comercio, venderá sus improvisaciones histriónicas después de incontables ensayos, bajo la atenta mirada de su esposa, muy acostumbrada a los sabores del ambiente y a las banalidades de la pantalla chica.

Y el rating que seguramente tendrá ese día la -para muchos de nosotros- inentendible propuesta de pretendidos entretenimientos, tal vez logre hacer conocer un poco más al precandidato, pero ese conocimiento no lo mostrará como estadista, sino como un subordinado a los medios masivos de comunicación, lo que es claramente, una imagen muy pobre.

Que diferencia abismal con otra época de la historia reciente de la Argentina, cuando precisamente también un 29 de mayo pero de 1969, en un ambiente caldeado de esperanzas de verdadero cambio, los referentes sociales de entonces jugaban la vida en el “Cordobazo” para enfrentar la dictadura.

Hoy por el contrario, en una magistral ironía de la historia en la misma fecha, quienes pretenden ocupar ese rol de referentes de la ciudadanía, se prestan a mostrarse sin rubor en un ambiente fútil, superficial y de obscena exhibición de carne sin neuronas.

Juan Manuel Urtubey demuestra así, que recorriendo el camino inverso de la lógica y el sentido común y hasta del buen gusto, en vez de incorporarse la primera dama Provincial para jugar los roles de la política útil, lo ha arrastrado a él al campo de las vanidades estériles de la insufrible farándula porteña.

Esta no es una escena nueva, sino por el contrario muy repetida. Hasta el ex presidente Fernando De La Rúa estuvo en ese mismo programa un 21 de diciembre de 2000, exactamente un año antes de su recordada huida en helicóptero.

Como se aprecia, bajarse al nivel de payasito ocasional del apriete mediático, no asegura el éxito político a nadie.

  • Daniel Tort, abogado y periodista
    tdaniel@arnet.com.ar