El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), una ONG Argentina que promueve y defiende los derechos humanos, denunció que el operativo policial contra una manifestación pacífica en el Congreso de la Nación produjo al menos 12 detenciones y hechos de violencia policial contra trabajadorxs de prensa.

«El gobierno pretende que se vote su ley contra el medio ambiente, que nadie proteste y que nadie informe lo que pasa o registre la represión…», sentenció.
La acción de Greenpeace buscaba visibilizar que la reforma a la ley de glaciares que se trata de manera exprés en sesiones extraordinarias, debilita la protección del medio ambiente y permite el avance de proyectos extractivos sobre reservas de agua dulce.

Los activistas de Greenpeace fueron detenidos tras realizar una acción directa sobre el ingreso principal del Congreso de la Nación, sentados en inodoros, exhibieron el explícito mensaje “Senadores, no se caguen en el agua”.
Sobre la protesta argumentaron fue simbólica y no violenta, en el marco del debate legislativo que se desarrolla el jueves 26 de febrero en el Senado sobre el agua como un derecho.

«Resulta preocupante desde el punto de vista democrático no se pueda desarrollar una resistencia pacífica cuyo objetivo es visibilizar la gravedad de la reforma a la Ley de Glaciares para la seguridad hídrica del país», expresaron.
«Lo que hoy se discute en el Senado no es un detalle técnico, sino la posibilidad de reducir el estándar nacional que garantiza que estas fuentes de agua dulce no queden sujetas a decisiones discrecionales de las provincias».
«Eso implicará un retroceso en la seguridad hídrica del país y en la protección de un bien común esencial”, sostuvo Diego Salas, director de programas de Greenpeace.










