Las referentes indígenas de la organización Na’Nechepa, representada por Laurentina Nicacio y Tuju Gea Zamora, subrayaron a los senadores la importancia de avanzar en la sanción de la llamada “Ley Octorina”, de visibilización, sensibilización y educación, a efectos de «prevenir los crímenes de odio consistentes en las agresiones sexuales a niñas, adolescentes y mujeres indígenas”.
El proyecto de Ley presentado viene a subsanar una cruda realidad invisibilizada por años y que atraviesa hasta la actualidad a las comunidades indígenas, «sostenido por un aparato que legitima y justifica estas aberraciones como prácticas culturales”.

Tras la reunión las integrantes de la organización transmitieron a los legisladores su preocupación por la realidad de la comunidades a través de la redacción de una ley que es fruto de la lucha y la valentía de mujeres originarias que «compartieron sus testimonios, lucharon y luchan por visibilizar esta realidad; así como también del acompañamiento de una gran red de organizaciones feministas en nuestra provincia».
La iniciativa que establece protocolos con pertinencia cultural para erradicar la violencia sexual contra mujeres y niñas de comunidades originarias, ahora está en manos legisladores de la Comisión de Derechos Humanos que encabeza el senador Walter Cruz, junto a los senadores Gonzalo Guaymas, Luciano Elvira, Carlos López, Carlos Guitián, Rolando Guaimás, Leonor Minetti, Alejandra Navarro, Dani Nolasco y Enrique Cornejo.
En la próxima sesión la Cámara de Senadores deberá a ratificar los cambios introducidos por Diputados, y su compromiso fue agilizar el tratamiento una vez que el proyecto tome estado parlamentario. El trabajo legislativo previo a que la iniciativa tome el estado parlamentario, tuvo como objetivo recibir la petición formal de las organizaciones para agilizar el tratamiento de los cambios técnicos introducidos al texto original y avanzar hacia su sanción definitiva.
Un encubrimiento histórico
Gea Zamora destacó en el encuentro que «la aprobación es urgente para que un problema histórico sea reconocido por el Estado en una provincia como Salta, con alta diversidad, donde estas prácticas se perpetran desde hace cientos de años».
“Lo que no se nombra no existe; el encubrimiento de las violaciones debe tener un nombre. Chinear es violar, ramear es violar, romper es violar. Es trascendente que este problema se nombre y constituye un paso fundamental para reivindicar a las mujeres que sufrieron estas violaciones”, afirmó.
Detalló que la ley no solo reconoce la lucha de las organizaciones, sino que también reivindica el recorrido de Octorina Zamora, quien durante décadas denunció las violaciones en banda perpetradas por grupos de hombres criollos contra niñas y mujeres indígenas.
Durante la reunión, el senador Cruz adelantó la voluntad del cuerpo de analizar los cambios introducidos por la Cámara de Diputados, que precisan el sujeto de protección como “mujeres, niñas y adolescentes indígenas” en reemplazo del término “personas” en el artículo 1°. El legislador remarcó que el espíritu de la norma coincide con las conclusiones del Parlamento de Mujeres y Diversidades Indígenas realizado en 2022 en Chicoana.
«Hoy las mujeres indígenas llegamos a la legislatura salteña inspiradas por el legado de Octorina “Hablamos con nuestra propia voz, nos representamos a nosotras mismas”, concluyó Gea Zamora.








