Los reales planes de Trump para explotar el crudo venezolano desatan críticas en todo el mundo. Trump afirmó que llevará grandes empresas estadounidenses a Venezuela para reparar su infraestructura petrolera, pese a los crecientes llamamientos para acabar con los combustibles fósiles.
El declarado «gendarme del mundo» puso blanco sobre negro a sus reales intenciones en declaraciones realizadas esta madrugada a periodistas, antes de su partida de Mar-a-Lago a Washington.
Donald Trump ha sido advertido para que no explote el petróleo de Venezuela y sus reservas, tras secuestrar al presidente Nicolás Maduro y amenazar con más ataques militares si la nueva presidenta designada no coopera.
Tras afirmar que controla de facto el país, Estados Unidos asegura que se implicará «muy enérgicamente» en la industria petrolera, que Trump ha descrito como «un fracaso total».
En su encuentro con periodistas ayer, domingo 4 de enero, el presidente de Estados Unidos confirmó que enviará grandes petroleras estadounidenses para invertir «miles de millones de dólares» en reparar la infraestructura petrolera y empezar a «generar dinero para el país».
Trump prometió desatar una segunda oleada de ataques si Estados Unidos «lo necesita», pero añadió que puede no ser necesario tras el «éxito» de la primera ronda de bombardeos, con la consiguiente violación de la soberanía del país latinoamericano.
Dura critica a su ambición
El anuncio sobre su ambición petrolera ha provocado una fuerte reacción de ONG de todo el mundo. Ecologistas del mundo han calificado la medida de «temeraria y peligrosa».
Combustibles fósiles, carbón, petróleo y gas, son con diferencia los mayores responsables del cambio climático global. Según Naciones Unidas, representan alrededor del 68% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y casi el 90% de todas las emisiones de dióxido de carbono.
Cuando los gases de efecto invernadero se liberan a la atmósfera, atrapan el calor del sol. Las temperaturas globales ya han aumentado hasta alrededor de 1,4ºC por encima de los niveles preindustriales, lo que está provocando más fenómenos meteorológicos extremos, acidificación de los océanos, pérdida de especies e inseguridad alimentaria mundial.









