María Gabriela Flores ahora es noticia nacional, porque afirmó sin ponerse colorada que su familiar se traslada entre Buenos Aires y Salta con viáticos oficiales. “En alguna oportunidad puede haber viajado con pasajes del Congreso; esto no es un delito”, afirmó la legisladora en diálogo con FM Noticias 88.1 Salta.

La confesión de Flores surgió tras la difusión de una imagen en la que se la ve abordando un avión junto a su hijo en el Aeropuerto de Salta. Lejos de desmentirlo, la legisladora, consultada por este uso inadecuado de los fondos públicos, dijo: “Mi hijo estudia Abogacía en Buenos Aires así que va y viene. También le he dado pasajes para otras cosas. Al que me sacó la foto, le mando saludos. No tengo nada que esconder”, sostuvo.
Lo que dice la ley
El artículo 2 de la Ley 25.188 (Ética en la función pública) sostiene: “Abstenerse de usar las instalaciones y servicios del Estado para su beneficio particular o para el de sus familiares, allegados o personas ajenas a la función oficial, a fin de avalar o promover algún producto, servicio o empresa”.
Asimismo, el artículo 3 del decreto 1084/2024 refuerza esta prohibición: “Prohíbese a los funcionarios públicos, independientemente de su rango y modo de designación o contratación, utilizar recursos o bienes del dominio público o privado del estado nacional con la finalidad de promocionar, celebrar, conmemorar u homenajear su propia imagen, ideología, afiliación política, partido político o cualquier atributo personal”.
El extracto de la entrevista en un programa de radio en Salta fue compartido por la diputada nacional por la Provincia de Buenos Aires de la Coalición Cívica Mónica Frade, quién vinculó la polémica protagonizada por Flores con la del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por la Justicia por presunto enriquecimiento ilícito.
Lo público y lo privado a convenciencia
Una vez más tanto los legisladores como los funcionarios de la Libertad Avanza se ponen bajo la lupa por el uso sin desparpajo de los recursos del Estado y encendió otro debate sobre los cuales el oficialismo no habla, esconde, esquiva o encubre.
Los viáticos están diseñados para cubrir gastos estrictamente vinculados a la función legislativa, no para financiar la vida cotidiana de familiares. Sin embargo, la propia declaración de la diputada Flores rompe ese límite sin filtros.
Esta actitud deja expuesta una lógica de este gobierno donde lo público y lo privado se mezclan con una naturalidad que genera estupor porque la actual dirigencia y los propios funcionarios están acostumbrados a moverse en zonas grises.
La polémica nace de una declaración en primera persona en un contexto donde el discurso de la austeridad y el cuestionamiento al gasto estatal están sobre el tepete y este contraste se vuelve todavía más incómodo.









