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Argentina camino a un paraíso fiscal o guarida impositiva (RIGI)

En caso de aprobarse la Ley de Bases entraría en vigencia el RIGI (“Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones”) un código de las prebendas al capital concentrado que transformaría a la Argentina en un paraíso o guarida fiscal.

Dinosaurios, economía y ambiente

jpg_Cotaminacion.jpgSegún Isaac Asimov, desaparecido gran divulgador de la ciencia, los dinosaurios serían los responsables de la presencia de apreciables cantidades de metano en la atmósfera, gas éste que provenía de una transferencia que estos simpáticos animalitos efectuaban al medio por un procedimiento perfectamente imaginable por nuestros lectores.


Naturalmente, y en tanto estas criaturas también respiraban, seguramente transferían al medio anhídrido carbónico, en una tarea a la que, a escala, también aportábamos los otros seres vivos de entonces, entre los que habríamos figurado, aunque probablemente menos ostentosamente que ahora por esas épocas, los humanos.

Claramente, el metano y el anhídrido carbónico son gases ontaminantes, del mismo modo que prácticamente todas las actividades de los animales lo son en un modo u otro, incluyendo a los humanos, excepto que, cuando estos últimos, o sea, nosotros, alcanzamos una escala apreciable, tales manifestaciones pueden resultar peligrosas para el ambiente en su conjunto.

Por cierto entonces, “contaminar, o no contaminar”, no sería la cuestión, puesto que todos contaminamos. La verdadera cuestión es, ¿cuánto podemos contaminar sin riesgo de serruchar la rama sobre la que estamos sentados?…

Si bien no tenemos una exacta y definitiva medida de nuestros “aportes” a la destrucción del planeta, hay un amplio consenso en que el riesgo es real y consecuentemente deberíamos tomar con seriedad y responsabilidad el tema para, dentro de un esfuerzo que claramente debe ser global, como de alguna manera se está haciendo, buscar soluciones a esta espinosa cuestión.

¿Por qué contaminamos?. Ya hemos señalado que, aun limitándonos a respirar, ya lo estamos haciendo. Si a eso le sumamos la producción de bienes y servicios que entraña residuos con mayor o menor peligrosidad ambiental, queda claro que, una vez que la Humanidad pasa cierto límite crítico, muy probablemente no le damos tiempo a la madre naturaleza para revertir los daños.

Llegados a este punto, parece que la cosa es simple: dejemos de producir bienes y servicios y santo remedio. Si bien la idea no deja de ser seductora, por aquello de que producir requiere trabajar y no se ha oído a nadie decir “gracias a Dios, mañana es lunes…”, desafortunadamente la producción de bienes y servicios es necesaria, tanto para satisfacer nuestras necesidades directas, como para asegurarnos de que quienes todavía no tienen empleo alguna vez lo consigan, con perdón de los teóricos del clientelismo.

Parece ser entonces que se hace necesario abordar la cuestión ambiental incluyendo a todos los actores en juego y en riesgo; por un lado, todos los habitantes del planeta, por el otro lado, los desocupados, tanto los que ya lo están como aquéllos que lo estarán cuando las actividades contaminantes se cierren, si antes no hemos encontrado alternativas de empleo para ellos.

Por supuesto, el dilema entre los desocupados y los demás, recuerda el también dilema, y clásico, de la economía, entre inflación y desempleo que establece que reducir la inflación no se puede conseguir si no es aumentando el desempleo.

Algunos políticos, ¿cínicos, tal vez?, sostienen que, puesto que quienes se benefician de la reducción de la inflación son más que los que padecen desempleo, consigue más votos una política antiinflacionaria y de despidos, que la contraria. Siguiendo esta línea argumental, deberíamos entonces abogar por la destrucción de todas las actividades contaminantes, aunque el desempleo creciera alarmantemente.

La solución ética, claro está, es, tanto en el problema del dilema inflación-desempleo, como en el ambiental-desocupación, buscar síntesis superadoras y, en lo concreto, establecer científicamente los niveles tolerables de contaminación de cada actividad, pero sin poner en riesgo del empleo actual y futuro, como alternativa mejor que simplemente suprimir todo lo contaminante, ¿verdad?.

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