El estado de Excepción es una norma que establece los procedimientos y mecanismos para la aplicación extraordinaria contemplada en la Constitución en la que se suspenden temporalmente ciertos derechos y garantías constitucionales para restablecer el orden público o responder a una crisis específica, como desastres naturales, conflictos sociales, situaciones de emergencia sanitaria, entre otros.

En este caso sería porque el gobierno de Bolivia advierte que atravieza una escalada de conflictividad social, la cual cumple 39 días de protestas y bloqueos. La Paz y El Alto por estos día enfrentan dificultades de abastecimiento, escasez de combustibles y problemas en el transporte de productos básicos.
La norma fue aprobada por Senadores y ahora por Diputados por lo que completó su trámite legislativo. Durante el acto de promulgación, el presidente boliviano defendió la aprobación de la ley y sostuvo que el Estado necesita instrumentos para garantizar la seguridad y preservar el orden constitucional frente a la actual crisis.
“De nada sirve desarrollar normas y una visión de desarrollo económico si en la Patria no tenemos seguridad, seguridad que se ve en peligro cuando el narcoterrorismo prioriza sus intereses por encima de la sociedad”, afirmó el mandatario.
El Ejército saldrá a las calles
La escalada de conflictos y bloqueos en ese país no cesa por lo que ahora el Ejército podrá intervenir. El mandatario se dirigió a la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas y les pidió que actúen con firmeza, pero respetando los derechos humanos y la Constitución.
Hasta ahora, la participación de los militares fue muy limitada en uso de efectivos y desplazamiento de pertrechos, con la policía antimotines en primera línea en los operativos para despejar algunas vías.
Los bloqueos provocan una grave escasez de alimentos, medicinas y combustibles en La Paz, sede de gobierno, y su vecina El Alto, y también afectan, aunque en menor medida, a Cochabamba (centro), Oruro (oeste) y Potosí (suroeste), entre otras regiones.








