El recorrido de los últimos meses muestra una desaceleración que perdió velocidad. Después del 3,4% de marzo, el índice descendió hasta el 1,5% de mayo, pero volvió a subir en junio y julio, cuando alcanzó el 2,1%. Agosto marcó un 1,7%, el registro más bajo del año, y septiembre volvió a mostrar una aceleración. O sea, la inflación oscila alrededor del 2%, sin conseguir consolidar una trayectoria descendente.
La composición del índice revela dónde se concentran las mayores presiones. La inflación núcleo fue del 1,7%, con aumentos vinculados a las comidas fuera del hogar y los productos farmacéuticos. Los precios estacionales treparon 2,9%, impulsados por verduras, tubérculos y legumbres. Los regulados avanzaron 2,3%, con incrementos en gas, electricidad y cuotas de medicina prepaga.
Los alimentos también presionaron sobre el índice general. De las doce divisiones que releva el INDEC, cinco quedaron por encima del promedio. La mayor suba correspondió a Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un 3,1%, seguida por Educación, con un 3%. Comunicación aumentó 2,5%, Salud 2,4% y Alimentos y bebidas no alcohólicas 2%. El dato confirma que los servicios esenciales siguen encabezando los aumentos que golpean los presupuestos familiares.
Bienes y servicios varios y Recreación y cultura registraron incrementos del 1,9%, en línea con el índice general. Equipamiento y mantenimiento del hogar avanzó 1,6%, Transporte 1,5%, Bebidas alcohólicas y tabaco 1,4% y Prendas de vestir y calzado otro 1,4%. En el último lugar quedó Restaurantes y hoteles, con apenas 1,1%. La diferencia entre bienes y servicios también fue significativa: mientras los primeros aumentaron 1,7%, los segundos treparon 2,4%.
Pese a la aceleración mensual, el ministro de Economía, Luis Caputo, eligió celebrar el resultado. «La inflación de septiembre fue del 1,9%, la más baja para el mes en 9 años», publicó en sus redes sociales.







