A su vez, 1,5 millones han tenido que huir de sus hogares ante los bombardeos mientras que la destrucción de la infraestructura civil y sanitaria está causando una catástrofe humanitaria.
Como judía quiero decir NO a la masacre del pueblo palestino, patrocinada por el imperialismo norteamericano y las potencias europeas.
NO al estado terrorista de Israel.
NO a la matanza de civiles indefensos.
Como judía me avergüenzo de que un pueblo que ha sufrido persecuciones y masacres a todo lo largo de su historia hoy le haga lo mismo a otro pueblo.
Me avergüenzo de la ideología y los métodos nazis del gobierno sionista de Israel y de su ejército, abocado hoy a la limpieza étnica y al asesinato de mujeres y de niños.
Me avergüenzo de instituciones como la DAIA, que se victimizan mientras defienden y avalan estos crímenes. Y estoy junto a los judíos que en el mundo marchan por el pueblo palestino y por su derecho a la resistencia a la opresión”.
Hoy, después de veintidós meses de matanza, Israel ha reducido a Gaza a cenizas destruyendo fuentes de alimentos, de agua y de servicios públicos, bombardeado escuelas, hospitales, iglesias, asesinado a 300 trabajadores humanitarios, asesinado a 60 mil civiles, provocado 200 mil heridos y mutilados, miles bajo los escombros de las ciudades destruidas y utiliza el hambre como arma de guerra para exterminar a la población. Más de 100 gazatíes murieron de hambre en los últimos días, 80 de ellos niños.
Y mientras los pueblos del mundo marchan en las calles contra el genocidio, mientras el estado de Israel es condenado por el Tribunal Penal Internacional , por las Naciones Unidas y hasta por el Papa Francisco, los que gobiernan este país aplauden y apoyan la masacre y Milei declara que Israel es “el faro moral de occidente”.
Socios en Salta
Y aquí, en Salta, el gobernador Gustavo Sáenz y el intendente Emiliano Durand se asocian con la DAIA para inaugurar monolitos contra “el terrorismo internacional”, sin mencionar, claro está, que Israel es el estado terrorista que está llevando adelante el mayor genocidio de este siglo.
Ahora son los socios de la DAIA, una institución que viola el derecho a la libertad de expresión y de opinión persiguiendo y abriendo causas judiciales a quienes critican al estado de Israel gracias a su influencia en los sectores de poder y la complicidad de jueces corruptos y serviles.
Y lo hicieron en el Museo de la Ciudad, una institución cultural que nos pertenece a todos, que nos representa, que es del pueblo, un lugar adonde van los niños de las escuelas a recibir esta gran lección de cultura cívica. Estos gobernantes dan vergüenza y asco. Y hay que decirlo, porque hay mucha gente y medios y sectores políticos que siguen guardando un silencio cómplice sobre esta barbarie.









