El gobernador Gustavo Sáenz decretó el congelamiento de salarios de funcionarios, la suspensión de contrataciones y la reducción de gastos e invitó a los otros poderes del Estado a adoptar criterios similares. La medida de austeridad por 180 días se tomó a raíz de la caída de la coparticipación nacional. La idea es reorganizar las cuentas públicas sin trasladar este ajuste a sectores vulnerables.