Hubo un tiempo en que Salta dictaba la agenda del turismo en el Norte argentino. Con campañas agresivas, presencia internacional indiscutida y un orgullo feroz por sus joyas locales, la provincia convirtió al Tren a las Nubes, a Cafayate y a Cachi en marcas globales. Hoy, lamentablemente, esa mística parece haber quedado reducida a un eslogan del pasado.
Una investigación publicada por La Nación encendió una alarma que debería preocupar a toda la sociedad: el Estado nacional enfrenta más de 339.000 juicios activos y ni siquiera se conoce con precisión cuánto deberá pagar. La nota habla de una verdadera “deuda flotante”, una masa de expedientes que crece dentro del propio Estado y que, muchas veces, permanece durante años sin monto definido.
Aclaro que no pertenezco a ningún partido ni órgano. Soy un ciudadano argentino, salteño para más datos, hijo de un matrimonio de judíos polacos que vinieron cada uno por su lado, mi padre a los 22 años y mi madre a los 16. Se conocieron y casaron acá, y vinieron a vivir a Salta donde estaba la familia de mi madre.
La Municipalidad y el Gobierno de Salta radicaron la denuncia en la Justicia tras la polémica generada por la celebración de una lujosa fiesta realizada en la reserva de Quebrada de las Conchas, luego de detectar documentos apócrifos de autorización y estudios de impacto ambiental del casamiento. Sin embargo ya se hizo. ¿Ahora quién les quita lo bailado?
Su esposa y su bebé habían partido hacia lugares más cobijantes y seguros. El hambre, el frío, el miedo, eran su única compañía. Fue quemando meticulosamente, día tras día, los papeles, los libros, las banderas: junto con volantes, con documentos comprometedores, con emblemas de lucha, quemaba libros, esos amados textos que había estudiado con fruición, descubriendo -con esa sensación de escamas que le caían de los ojos- profundas realidades, ocultas detrás de lo aparente.
Hasta fines de octubre del 2025, se habían registrado más de 11.799 intentos de suicidios. Estos datos estadísticos salen del Boletín Epidemiológico Nacional, que fue publicado a fines de diciembre. La consigna que decía era: El suicidio se puede prevenir. Completaba la información que durante ese año hubo 724 muertes por suicidio.
La aprobación de la reforma laboral no es apenas un episodio legislativo. Es un movimiento cultural. Es el intento de persuadir a una sociedad exhausta de que la protección es un estorbo y que la fragilidad puede convertirse en virtud. Es seguir luchando. Es insistir en que la justicia social no es un anacronismo sino una exigencia constitucional irreductible.
En la cueva de bandidos que hace las veces de parlamento nacional acaban de votar una ley para encarcelar a niños de 14 años. Ante esta atrocidad no hablaré de las muchas razones planteadas por las 200 instituciones y organizaciones civiles que fueron al parlamento a rebatir esta ley porque está claro que no les importa y ni siquiera fueron escuchadas. Pero conviene aclarar quienes son los que hoy están celebrando la represión de los niños y jóvenes pobres.
Ya se desvaneció el largo Enero, macerado por lluvias y calores agobiantes en una parte de la Argentina porque en el extremo sur ha reinado el fuego. Algunos aprovechan para viajar o hacer un paréntesis en sus días mirando de reojo las nacientes ofertas de útiles escolares que insisten en aparecer.
Como otros funcionarios que lo han hecho en la época del menemismo, el gobernador salteño exigirá a todos los funcionarios a hacerse exámenes toxicológicos. Las bromas y respuestas que circularon por las redes, son interminables.
"Se nos fue la militante de la dignidad, y con eso se le abría el pecho, caminaba y salía adelante; no le importaba más. Era única y lo seguirá siendo. A mí se me fue la mitad de mi alma y mi vida musical", cuenta Graciela Merelas, su asistente, manager, amiga y hermana de Melania Perez. Ella y su guitarrista local Carlos Vargas, preparan un merecido homenaje musical en Salta el viernes 30 de enero.
Con esta foto se confirmó que la ahora senadora libertaria Emilia Orozco es de cartón. Lo será también en el Congreso. La Libertad Avanza y no para con sus mamarrachadas políticas que ya son un sello en cada una de sus acciones partidarias, afines con lo grotesco, lo estupido o lo ridículo.
El chaqueño Palavecino le dijo a un medio salteño que es un cantor popular y que no tiene banderas políticas. Pero por haber invitado a cantar al desquisiado presidente en Jesús María, no sé si su enorme billetera le va a aliviar la conciencia, o al menos, la bronca por el escarnio público al que quedó expuesto, más que si hubiera estado afiliado a LLA.
El video con la imagen de un guardia de inmigración norteamericano que asesina a una mujer en Minneapolis, Estados Unidos, tiene muchas similitudes con el del asesinato de Juan Gabriel González, en Villa Lugano, por un efectivo policial. Ambos videos circularon por las redes. En la brutalidad de esas escenas está la esencia de dos proyectos de país que coinciden en su desprecio al prójimo.
Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
Nunca me imaginé, cuando leía a Huxley de chica, que pasaría algo peor de lo que entonces me colocó de una vez y hasta hoy en una perspectiva general. Es imposible estar en el mundo sin una perspectiva, aunque no se piense en eso o ni se lo sepa.
Son 55 años de trayectoria del prestigiado Ballet Salta de Marina y Hugo Jiménez que se va por la borda. Hoy la compañía colapsa moralmente con el fallo del Juzgado Civil No 7 de CABA, que condenó a Marina Jiménez a 10 años de prisión como culpable del abuso sexual de su nieto.