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Cristales rotos

Un sumario de inconsistencias

El policía retirado Modesto Casimiro dijo ayer que no es suya la firma que aparece en el acta que da inicio al sumario policial comenzado el 14 de febrero de 1975, tras el hallazgo de los restos del cuerpo del periodista Luciano Jaime, en el paraje El Encón Chico, jurisdicción de Campo Quijano.

Esta es una más de las irregularidades del sumario realizado por el oficial auxiliar Víctor Hugo Almirón en la órbita de la Dirección de Contralor General, cuyo jefe era el comisario Roberto Arredes, uno de los sindicados como responsables del homicidio de Luciano Jaime.
Casimiro empezó su declaración contradiciendo afirmaciones que constan en el sumario. El querellante Matías Duarte le pidió que reconociera la firma en el acta del 14 de febrero de 1975, realizada por el suboficial Rómulo Sosa, y en cuyo pie aparece un Casimiro, como testigo presencial. El policía la desconoció: “Yo tengo otra firma”, insistió.

En esa época Casimiro era agente en el Destacamento de San Luis. Ayer recordó que ni bien tomó el turno del 14 de febrero, a las 7, recibió la orden de ir a inspeccionar el lugar donde el empleado rural Mariano Padilla había hallado los restos humanos. Aunque le hicieron notar que en el acta que se indica que la Policía recién se anotició de este hecho a las 18 de ese día, el policía insistió en que fue por la mañana. Tampoco recordó haber visto en ese lugar la ropa (retazos de una camisa y un pantalón) que figura en el acta como encontrada allí mismo y por la que la mujer de Jaime pudo reconocerlo.

El cuerpo de Jaime fue sometido a una explosión. Se estima que antes fue asesinado a tiros, porque se encontraron 5 vainas servidas calibre 11.25. El médico legal Ernesto Gómez, que realizó la autopsia, sostuvo que la muerte se produjo entre las 21 y 23 del 12 de febrero (la misma noche en que fue secuestrado), y que ya había comenzado el proceso de descomposición.

Casimiro dijo que no había olor, que los restos no parecían estar en descomposición, y que la explosión parecía reciente.
Las “inconsistencias” entre el relato del testigo y el sumario policial motivaron a la querella a pedir una nueva declaración de Gregorio Galo Rodríguez, del Cuerpo de Bomberos, quien inspeccionó el lugar donde se encontraron los restos.

El sumario tiene más anomalías: al comienzo los actuarios sostienen que interviene el juez de instrucción provincial Carlos Ulivarri; pero el 17 de febrero mencionan como actuante al juez federal Ricardo Lona. Y casi todos los informes son reenviados al director de Seguridad, Joaquín Guil, que está (precisamente) siendo juzgado ahora como uno de los autores del homicidio de Jaime.

  • Informe: Elena Corvalán

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