La rebelión y movilización popular que ingresa hoy a la tercera semana en contra del Gobierno del presidente Rodrigo Paz provoca duros enfrentamientos con las fuerzas policiales y militares equipadas con armamento antimotines. Las protestas reflejan disputas internas dentro del movimiento popular y reclamos por la crisis económica, el costo de vida, la tierra y el rumbo del régimen derechista del país.
En varios departamentos de ese país, los pobladores, trabajadores, gremialistas, docentes, mineros y campesinos conocidos como los «Ponchos Rojos», salieron a la calles bajo la consigna de «que renuncie Rodrigo Paz«. Durante los enfrentamientos, se observó los manifestantes se defendieron de la represión policial con cartuchos de dinamita, petardos, palos y piedras.

El ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Fernando Aramayo, declaró este martes 19 de mayo de 2026 contundentemente que la renuncia del presidente Rodrigo Paz no está en discusión, calificando de absurdos los reportes de prensa que sugieren una dimisión o la salida del país del jefe de Estado o de los miembros de su Gabinete ministerial.
Esta firme postura surge en un contexto de agudización de la crisis política y social que sacude a la nación. El jefe de la diplomacia del régimen derechista fijó esta postura en medio de una profunda ola de protestas y huelgas populares que ya se adentra en su tercera semana de desarrollo.
Durante los últimos días, la ciudad de La Paz se ha convertido en el principal escenario de protestas y cierres de carreteras, situación que ha provocado problemas de abastecimiento de alimentos, medicamentos y combustible, afectando de manera directa a miles de ciudadanos.

Las movilizaciones son encabezadas por la Central Obrera Boliviana, la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), organizaciones campesinas y sectores vinculados al exmandatario Evo Morales, quienes demandan la renuncia del presidente Rodrigo Paz y exigen respuestas a diversas promesas incumplidas.
La crisis en Bolivia se ha profundizado luego de semanas de protestas, bloqueos y movilizaciones antigubernamentales. La Paz y El Alto se mantienen como los principales focos de conflicto, mientras crece la presión callejera sobre el Gobierno y persiste el riesgo de nuevos episodios de violencia.








