La contienda electoral del domingo 25 de octubre en Brasil concluyó hoy con el 100% de los votos escrutados por el Tribunal Superior Electoral (TSE) y determinó que Lula obtuvo el 51,7% de los votos, mientras que Bolsonaro recibió el 48,2%. La diferencia entre ambos fue de aproximadamente 4,3 millones de votos.
Uno de los aspectos más destacados de la victoria de Lula es que logró revertir el resultado de la primera vuelta. Es la primera vez desde el regreso de la democracia y de las elecciones presidenciales directas en 1989 que un candidato que terminó segundo en la ronda inicial consigue imponerse en el balotaje.
El candidato derechista, Flávio Bolsonaro, hijo del golpista condenado Jair Bolsonaro, aseguró que no reconocería el resultado y que solicitaría la anulación de las elecciones, luego de denuncias publicamente un presunto cambio de las «reglas del juego» por parte de Cristiano Zanin, magistrado del Tribunal Supremo nombrado por Lula.
El equipo de Flávio Bolsonaro también pidió al TSE una prórroga de la votación, aunque por motivos distintos. Y Zanin tomó la decisión de mantener abiertos los colegios electorales hasta las 19:00 tras una jornada marcada por denuncias sobre un reducido número de autobuses en las redes de transporte público de grandes ciudades como Salvador y Sao Paulo.
Horario de votación no altera los resultados
Según la mayoría de los analistas consultados por BBC Brasil, la diferencia de más de 4 millones de votos hace poco probable que prospere su solicitud de anular los comicios. La petición de Bolsonaro también se ve debilitada por el hecho de que su propio equipo de campaña solicitó una prórroga de la votación debido a las fuertes lluvias que azotaban el sur del país, una región de tendencia conservadora.
Pero algunos temen que la negativa de Bolsonaro a reconocer la derrota podría desencadenar una ola de protestas en Brasil, un país donde la confianza en el sistema electoral y en la independencia judicial se ha debilitado en los últimos años. Se presume que el combativo equipo de campaña de Bolsonaro intentará llevar el caso a los tribunales.
No obstante, especialistas aseguran que la ampliación del horario de votación no alteró los resultados de las urnas y recuerdan que el propio grupo de campaña del Partido Liberal (PL), que respalda a Bolsonaro, también solicitó una prórroga.
Por otro lado, la abstención disminuyó entre la primera y la segunda vuelta, por lo que el argumento bolsonarista tendrá dificultades para prosperar. La abstención en la segunda vuelta fue de aproximadamente el 19%, frente al 21% registrado en la primera.
Alianzas estratégicas
Con la victoria de Lula, la primera economía de la región se mantiene como uno de los pocos bastiones progresistas. Brasil se desvía del giro a la derecha que han dado países como Argentina, Chile o Colombia, con el respaldo del presidente estadounidense, Donald Trump.
«El pueblo de Brasil ha dado una contundente muestra de participación cívica y democrática», dijo en su comunicado la cancillería de Venezuela, donde la presidenta interina Delcy Rodríguez gobierna bajo fuerte presión de Washington.
Más allá de la protesta de Trump o Bolsonaro, la victoria de Lula ha sido reconocida por la mayoría de los líderes políticos regionales, independientemente de su color político. Con la silenciosa excepción de Javier Milei, en Argentina, y Nayib Bukele, en El Salvador. Y genera un contrapeso a los gobiernos de derecha ya instalados, con implicaciones no sólo regionales sino también extraregionales.
Además, la reelección de Lula ofrece mayor margen a las relaciones de comercio e inversión con China, así como a iniciativas multilaterales con Europa, como el ya en vigor pero aún problemático acuerdo UE-Mercosur, coinciden expertos.






