Los placeros relizarán además limpieza, recolección de residuos menores, riego y cuidado de canteros. También recorrerán cada espacio para controlar el estado de juegos, luminarias, bancos, cestos, cartelería, veredas y demás instalaciones. Cuando una situación exceda sus funciones, podrán solicitar además la intervención de otras áreas de la Municipalidad o de los preventores urbanos.
«Buscamos aumentar el cuidado del espacio público y de las personas que disfrutan de la plaza. De esta manera estarán más seguros y cómodos y tendrán a disposición las plazas en gran estado», dijo Esteban Carral, secretario de Espacios Públicos y Protección Ciudadana.
Su función no estará limitada al mantenimiento. Los placeros deberán detectar daños, pérdidas de agua, hechos de vandalismo o cualquier situación que pueda representar un riesgo y dar aviso rápidamente al área municipal correspondiente.
Además estarán capacitados en RCP y primeros auxilios para poder actuar ante una emergencia hasta la llegada de la asistencia especializada y servirán como referencia para los vecinos que utilizan diariamente estos espacios. Los placeros podrán ser identificados fácilmente por sus uniformes de color naranja.
Personal con experiencia
La puesta en marcha del programa no implicará la incorporación de nuevos empleados municipales. La Municipalidad realizará una búsqueda interna entre personal con experiencia para seleccionar a quienes serán destinados a esta tarea y asignarlos de acuerdo con las necesidades de cada espacio.
La decisión acompaña el proceso de recuperación de plazas y parques que viene realizando la ciudad: además de ponerlos nuevamente en condiciones, el objetivo ahora es garantizar su mantenimiento cotidiano y evitar que vuelvan a deteriorarse.
Con el regreso de los placeros, cada uno de estos espacios tendrá nuevamente una persona responsable de observar qué hace falta, cuidar las instalaciones y mantener un contacto directo con los vecinos.







