Para Salta y el NOA, las proyecciones no muestran una tendencia predominante hacia precipitaciones superiores a las habituales, es decir que no tendremos un verano excepcionalmente lluvioso. La posibilidad cierta como en todos los veranos, son tormentas intensas, lluvias abundantes en períodos cortos o episodios meteorológicos severos.
Córdoba, Santa Fe, La Pampa y Buenos Aires aparecen entre las provincias con señales de lluvias por encima del promedio. Córdoba aparece entre las jurisdicciones con una señal más definida, ya que el pronóstico combina una mayor probabilidad de lluvias por encima del promedio con temperaturas inferiores a las habituales. Lo mismo se espera para el oeste de Santa Fe durante los próximos tres meses.
El análisis regional muestra que el NEA concentra algunas de las probabilidades más elevadas de lluvias. Misiones, Corrientes y sectores de Chaco y Santa Fe aparecen entre las áreas con mayor señal de precipitaciones. En esa región, los registros históricos pueden alcanzar los 260 milímetros durante un evento extremo.
En Cuyo, Mendoza y San Juan también aparecen bajo seguimiento. Ambas provincias atraviesan una sequía desde 2010, por lo que las nevadas extraordinarias podrían generar beneficios a mediano plazo, aunque también provocar complicaciones en caminos e infraestructura. En esta zona, los máximos históricos diarios no superan los 90 milímetros.
En la Patagonia, en cambio, el escenario es heterogéneo, con algunas zonas que podrían recibir más lluvias y otras con condiciones habituales. Neuquén y Río Negro son las provincias con mayores probabilidades de precipitaciones, aunque también hay sectores de Chubut y Santa Cruz expuestos a este escenario. Los registros máximos históricos de la región van de 40 a 250 milímetros.
El impacto del Niño
El pronóstico llega en un contexto marcado por un episodio de El Niño de intensidad excepcional. Semanas atrás, especialistas y organismos internacionales advirtieron sobre la posibilidad de que se convierta en uno de los eventos más intensos desde que existen registros modernos.
Sin embargo, los especialistas aclaran que las proyecciones trimestrales no permiten anticipar fenómenos puntuales. Una mayor probabilidad de lluvias no significa que no puedan producirse olas de calor, tormentas severas o inundaciones. Se trata de estimaciones sobre el comportamiento promedio del clima durante un período determinado, no de pronósticos diarios.






