En las últimas semanas, nuestro país hermano Bolivia, ha sufrido la violencia
inescrupulosa de grupos de poder que buscan fragmentar al país jurídica y
políticamente. La muerte, el derramamiento de sangre y la violencia organizada fueron las formas mediante las cuales estos grupos reaccionaron frente a las profundas reformas que se encuentra llevando adelante el presidente electo y ratificado por el voto popular de dicho país: Evo Morales.
La desestabilización institucional y el peligro de derrumbe del Estado de derecho imperan en Bolivia tras las transformaciones que desde el Estado el gobierno de Morales viene llevando adelante.
Es precisamente la reforma del Estado y su nueva constitución política, aquella que incorpora a la diversidad del pueblo Boliviano, buscándole garantizar a cada ciudadano sus derechos sociales, económicos, políticos, religiosos y culturales, es el mayor miedo de los reaccionarios devenidos en separatistas.
El poder económico intenta no perder el control indiscriminado de los recursos
naturales y doblegar la voluntad y la conciencia de un pueblo históricamente
excluido y subordinado, que ha logrado organizarse y con paciencia conquistar paso a paso diversos objetivos políticos de forma pacífica y democrática.
Frente a esto, ha despertado la reacción, aquella que representa las nuevas (o viejas) formas de organización política de la dominación capitalista.
Latinoamérica debe permanecer unida en la tolerancia y el respeto,
fundamentalmente, ante el avance de las fuerzas antidemocráticas de nuestro continente. Debemos levantar nuestra unidad y en solidaridad con el pueblo boliviano trabajar para consolidar la democracia y seguir construyendo una Latinoamérica para los latinoamericanos.
Encuentro Popular Amplio (EPA); Partido Socialista; Partido Comunista
Partido Humanista, Movimiento Obrero Campesino Estudiantil Popular (MOCEP)
CTA Salta, APyMeS, Militantes de Derechos Humanos, del Movimiento de Cooperativas, del Movimiento, Socialcristiano e Independientes.








