Muchos años atrás un amigo periodista cada vez que llegaba septiembre vociferaba entre nosotros “se viene el circo del Milagro”. Él obviamente, no era para nada católico. Respetaba la fe de la gente. Su reclamo iba dirigido a lo que él consideraba al Milagro como un negocio de los jerarcas de la fe: llámese ahora la cúpula de la Iglesia liderada en Salta hoy por Monseñor Mario Antonio Cargnello.