Su esposa y su bebé habían partido hacia lugares más cobijantes y seguros. El hambre, el frío, el miedo, eran su única compañía. Fue quemando meticulosamente, día tras día, los papeles, los libros, las banderas: junto con volantes, con documentos comprometedores, con emblemas de lucha, quemaba libros, esos amados textos que había estudiado con fruición, descubriendo -con esa sensación de escamas que le caían de los ojos- profundas realidades, ocultas detrás de lo aparente.
El campo de concentración nazi de Auschwitz en Polonia y la Esma, centro clandestino de la dictadura en Argentina, son dos emblemáticos escenarios del horror convertidos en Memoriales. Una visión internacional sobre el "turismo" de la memoria y la responsabilidad moral con la historia.