«Nos reunimos hoy para recordar y homenajear a los compañeros y compañeras que fueron asesinados por la dictadura militar-cívica que comenzó en 1976. Y además para reivindicar sus militancias: en organizaciones armadas, en partidos políticos, en gremios, en organizaciones estudiantiles y sociales.
Hoy nuestro país vive una dura realidad: colonizado, con una economía débil y dependiente, con el tejido social fragmentado y permeable al individualismo y los discursos de odio. El gobierno fascista- libertario que encabeza Javier Milei y que cuenta con la complicidad de gobernadores como Sáenz, de legisladores que traicionan el mandato popular y de una justicia corrompida, ha logrado que hoy vivamos en una nación sin autonomía material, científica, energética, militar, cultural y estratégica. Una nación que conserva instituciones degradadas, sin autonomía y que aparenta ser una democracia, pero no lo es.

Conserva las universidades, pero expulsa a sus científicos e investigadores, y desfinancia la educación pública que fue sinónimo de movilidad social ascendente y posibilitó la integración. Mientras desde el gobierno nacional nos venden cifras de baja de la inflación y del riesgo país, de aumento del consumo, la realidad nos muestra familias que comen una vez al día, jubilados que deben optar entre comer o comprar los medicamentos que necesitan, el sufrimiento de quiénes están a la intemperie en las calles, las largas filas de desocupados que que esperan conseguir cualquier trabajo aún con salarios de hambre y a los miles de despedidos por el cierre de empresas o por la motosierra que opera contra los empleados públicos.
No hay democracia real si las decisiones estratégicas las toman los acreedores de una deuda externa criminal e ilegal, las multinacionales y corporaciones, las plataformas digitales, los dispositivos de seguridad transnacionales y la embajada de Estados Unidos. No hay democracia real si se criminaliza la protesta social, se coarta la libertad de expresión, se persigue a los que luchan y existen presos políticos como Milagro sala, Cristina Fernandez, el lonko Facundo Jones Huala.
No existe soberanía si se permite la instalación de bases militares yankys y se realizan operativos conjuntos con sus fuerzas, si se venden tierras a los extranjeros sin los límites que establecen las leyes del país mientras se les da a las empresas también extranjeras todas las facilidades para que saqueen nuestros recursos naturales y mientras se despoja a las comunidades originarias de sus territorios ancestrales.
Esta situación nos convoca a comprometernos no sólo con nuestras banderas de Memoria, Verdad y Justicia, también involucrándonos en las luchas de todos y todas: de los jubilados que siguen resistiendo a pesar de los golpes, de las mujeres y diversidades que cada día contabilizan más víctimas, de los despedidos y despedidas, de los que no tienen techo ni salud pública que los atienda, de los migrantes que son perseguidos. Y nos convoca también a construir la memoria de hoy para identificar a los vendepatrias y a los traidores que hacen sufrir a nuestro pueblo.
Y como defendemos los Derechos Humanos, tenemos la obligación ética de pronunciarnos y solidarizarnos con Cuba, sometida hace 64 años a un criminal bloqueo impuesto por los Estados Unidos, con Palestina víctima del genocidio del Estado de Israel, con Venezuela asediada y saqueada por Estados Unidos que hoy sufre además las consecuencias del terremoto que cuenta hasta ahora con miles de muertos, heridos y desaparecidos.
No olvidemos a los pueblos hermanos que se levantan para resistir a sus opresores como Bolivia, Chile, Perú. Con el ejemplo de nuestros y nuestras compañeras masacrados en Palomitas y de los 30,000 digamos : Ni un paso atrás. No nos han vencido.. La única lucha que se pierde es la que se abandona.»









