En una conferencia de prensa en la Casa por la Identidad del Espacio Memoria de la Ciudad de Buenos Aires, Estela de Carlotto, quien aseguró que esto «es un bálsamo para seguir a pesar de las circunstancias».
Carlotto sostuvo que «las abuelas que ya no están», los nietos que las acompañan y las personas que trabajan en la Asociación son los que les dan «fuerzas para seguir» y agradeció aún «estar lúcida».
«Anunciamos con enorme felicidad y damos la bienvenida al nieto Nro. 140, hijo de Graciela Romero y Raúl Eugenio Metz. ¡Bienvenido!», manifestó con emoción Carlotto junto a su hermana Adriana, que estaba también presente y nunca dejó de buscarlo.
El nuevo nieto restituido nació el 17 de abril de 1977 en el centro clandestino conocido como La Escuelita de Bahía Blanca, localidad de donde eran oriundos su madre y su padre; Graciela y Raúl fueron secuestrados en Cutral – Có en 1977, ella embarazada de cinco meses.
Durante las semanas que los tuvieron secuestrados, ambos fueron torturados y aún están desaparecidos. Graciela parió a un varón en cautiverio y, tanto ella como Raúl dejaron huérfana a Adriana, una beba de un año. Sus abuelos paternos, Oscar y Elisa, fueron quienes la educaron y la acompañaron en la búsqueda de su hermano durante todos estos años.
Los integrantes de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo resaltaron «la labor silenciosa» de los trabajadores de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad «que trabajan con condiciones precarias» y que continúan con sus tareas porque la historia de cada una de las personas que desconoce su identidad, «debe ser resuelta».
Las búsquedas
Las familias Metz Romero buscaron a Graciela, Raúl y el bebé que estaba en camino desde el instante que supieron de su secuestro. Oscar y Elisa llevaron la iniciativa de esta búsqueda: hábeas corpus, denuncias internacionales, presentaciones, hasta el final de sus días. Con la mayoría de edad, Adriana hizo suya la búsqueda, siempre cercana a la institución, a donde acompañaba a su Abuela Elisa desde pequeña. Su tía, Elisa Metz, muchas veces visitaba a la filial de Abuelas La Plata buscando alguna novedad sobre su sobrino.
En 2009, como una botella tirada al mar, Adriana abrió un blog, “Poncho de Lana”, en el que le contaba a su hermano quién era, cómo lo buscaba y lo esperaba. Allí le escribió una carta para su cumpleaños. Desde entonces cada 17 de abril lo saludaba, con la ilusión de ser leída. Adriana participó de cada producción y actividad institucional, con la certeza de que sólo encontraría a su hermano buscando a todos. Y al final, hay recompensa.
A partir de información que Abuelas recibió de manera anónima, se inició una investigación que luego se trabajó de manera conjunta con la CoNaDI y la Unidad Especializada para Casos de Apropiación de Niños durante el Terrorismo de Estado (UFICANTE). Este trabajo conjunto permitió reforzar la hipótesis de una posible apropiación, reunir la documentación necesaria y profundizar en el caso. En este marco, y una vez finalizada esta etapa, en abril de este año, la CoNaDI tomó contacto con el posible nieto para brindarle toda la información recabada. Así, él accedió a concurrir al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) y dejar su muestra de ADN, para ser cotejada con las familias que buscan.
Finalmente, el viernes último el BNDG comunicó a la CoNaDI el resultado de ADN y la Comisión le informó al hombre que efectivamente se trataba de un caso de apropiación y que su perfil coincidía con el de la familia Metz Romero. Durante el fin de semana ambas familias fueron notificadas, lo que hoy nos permite comunicar a la opinión pública que hemos encontrado al nieto 140.









