Los resultados del análisis de la Fundación Aljibe dado a conocer a principios del mes en curso generó alerta y preocupación. Se detectó en una de las muestras analizadas una concentración cercana a los 0,39 miligramos de mercurio por litro, cuando el valor de referencia aceptado es de 0,01 miligramos por litro. Es decir que la medición se ubicaría cerca de 40 veces por encima de ese parámetro.
El tema nos preocupa a todos y preocupa también a las autoridades de la Municipalidad de Coronel Moldes, por la repercusión que tuvo en plena preparación de la temporada turística y por supuesto por lo que puede afectar al sector hotelero y gastronómico de sus orillas.
El intendente de Coronel Moldes, Omar Carrasco, entrevistado por Aries Online, reconoció los perjuicios económicos que les generó la difusión del estudio ambiental de la Fundación a la cadena de turismo y la gastronomía de la zona. «Tiene un impacto muy negativo sobre el sector turístico, ya que la gente viene a Moldes a comer pejerrey y esto preocupa a todos los prestadores privados, en plena planificación de la temporada», sostuvo.
Se dijo también que la principal preocupación no se limita al mercurio disuelto actualmente en el agua porque el contaminante permanece en el ecosistema desde más de 20 años. Lo que puede ser tomado como advertencia, según declaró el biólogo e investigador Enrique Derlindati, es que existe la posibilidad de que haya sido incorporado por peces, moluscos y otros organismos, acumulándose progresivamente a través de la cadena alimentaria.
Si bien el estudio ambiental elaborado por la Fundación Aljibe encendió las alarmas por las posibles consecuencias para la salud humana y el impacto negativo en el ecosistema acuático de la cuenca, Carrasco, afirmó que coordina un nuevo análisis pormenorizado junto a las áreas de Recursos Hídricos y Medio Ambiente del Gobierno de la Provincia para tener una certeza científica considerando que los focos contaminantes son históricos en el embalse.
Sobre la complejidad que representa evaluar una cuenca de gran magnitud, el intendente puntualizó que se están presupuestando nuevos estudios oficiales de laboratorio para determinar con mayor precisión técnica el grado de afectación ya que son 11.000 hectáreas y una muestra en un sector de costa no garantiza el mismo valor que en toda esa extensión del dique.
En relación con el origen de los efluentes y las responsabilidades en el mantenimiento del agua, Carrasco apuntó a la principal urbe de la provincia como el factor de mayor incidencia ambiental: «Sin duda la ciudad de Salta es el principal contaminante en el Cabra Corral, por lo que estamos conversando con la intendencia para ver de qué manera la Capital va a colaborar con este trabajo».
Se infiere que lo pertinente sería además de estudiar la fauna del embalse, los orígenes de la extracción y el consumo de peces obtenidos tanto mediante pesca recreativa como por la pesca furtiva, y sobre todo, la venta mayorista a restaurantes o pescaderías vecinales que vendrían de las aguas del dique Cabra Corral, lo que ya es un secreto a voces.
El otro interrogante es determinar el origen del mercurio contaminante que vendrían de los cursos de agua servidas o cloacales que desembocan en el embalse. Los mayores afluentes ingresan de los rios del norte que atraviesan sectores urbanos de la capital y alrededores como los ríos Arenales, Arias, Rosario, Chicoana y Pulares.
He aquí la importancia sobre el rol del Estado al momento de realizar estudios y datos que incluyan muestras de agua en diferentes puntos del embalse, estudios sobre los ríos que desembocan en Cabra Corral y análisis de peces y otros organismos para decidir políticas públicas.






